Rabietas constantes, gritos o desobediencia que te sacan de quicio. Días en los que terminas enfadado, sin paciencia y con la sensación de estar haciéndolo todo mal. Cuando el día a día es una batalla, no es que falten límites: es que algo se está desbordando… y no solo en tu hijo.
En Maraña creamos un espacio seguro para entender qué hay detrás de la conducta, ayudarte a recuperar la calma en casa y acompañar a tu hijo sin gritar, castigar sin sentido ni sentirte culpable todo el tiempo.
Soy psicóloga general sanitaria y estoy especializada en infancia, adolescencia y trabajo con familias. En consulta acompaño a padres que llegan cansados, enfadados y muchas veces culpables por sentirse así frente a las rabietas, la desobediencia o las explosiones constantes de sus hijos.
He trabajado con niños que expresan su malestar a través de la conducta: gritos, impulsividad, oposición, agresividad o dificultades para tolerar la frustración. Detrás de estos comportamientos suele haber emociones que aún no saben gestionar y dinámicas familiares que, sin querer, se han ido tensando con el tiempo.
Mi forma de trabajar no va de señalar errores ni de imponer recetas mágicas. Buscamos entender qué está pasando, bajar el nivel de tensión en casa y ayudarte a recuperar una forma de acompañar más firme, más calmada y menos cargada de culpa. Cuando los adultos cambian la forma de sostener la situación, la conducta del niño también empieza a moverse.
50€/sesión
*Dirigida a familias con un único ingreso principal o con gastos elevados derivados de la crianza, separación o custodia compartida.
Reserva tu citaGritos, llantos intensos, tirarse al suelo o perder el control ante un “no”. Trabajamos para entender qué activa esas explosiones y cómo acompañarlas.
Normas que no se cumplen, discusiones por cualquier cosa y sensación de estar siempre negociando. Aquí trabajamos cómo salir del bucle de órdenes, castigos y enfados constantes.
Insultos, empujones, golpes o amenazas cuando no sabe cómo expresarse. Intervenimos para entender el origen y poner límites firmes sin aumentar la violencia.
Cuando todo gira alrededor de evitar conflictos, la familia se desgasta. Trabajamos para bajar el nivel de tensión, reorganizar roles y recuperar espacios de calma y disfrute.
Sin compromisos, sin presiones. Solo un espacio para empezar a desenredar lo que llevas dentro.