Si últimamente tienes más hambre, más hinchazón, menos energía o sientes que tu cuerpo ya no responde igual, no siempre es falta de control: a veces las hormonas también están moviendo fichas.
En Maraña te ayudamos a ordenar la alimentación para entender mejor esta etapa y dejar de vivirla peleada con tu cuerpo.
Soy dietista-nutricionista y trabajo con mujeres que están en menopausia o en una etapa de cambios hormonales y notan que su cuerpo, su hambre, su energía o su digestión ya no funcionan como antes.
En consulta veo mucho esa sensación de desconcierto: “antes esto me iba bien”, “antes no tenía tanta hambre”, “antes no me hinchaba así”, “antes no sentía que el cuerpo iba por libre”. Y claro, cuando eso pasa, es muy fácil acabar pensando que el problema eres tú, que te estás cuidando peor o que te falta más control.
Mi forma de trabajar no va de mandarte una dieta rígida para que luches contra tu cuerpo. Va de entender qué está cambiando, cómo pueden influir las hormonas en tu alimentación y cómo la alimentación también puede ayudarte a sentir más estabilidad, menos hinchazón y más sensación de control real. Y si además hay ansiedad, autoexigencia, malestar con el cuerpo o mucho ruido mental con la comida, en Maraña también podemos trabajar todo eso.
45€/sesión
Duración:60-75 minutos
Reserva tu citaDuración:40-50 minutos
Reserva tu citaCosas que antes te funcionaban ahora ya no, te notas distinta y a veces no entiendes muy bien qué está pasando. No es solo una cuestión de peso: es la sensación de que tu cuerpo responde de otra manera y tú vas detrás intentando entenderlo.
A veces notas más apetito, más necesidad de picar o menos saciedad. Otras veces es el cansancio, la niebla mental o la sensación de que todo cuesta más. Y no, no siempre es falta de voluntad: los cambios hormonales también pueden mover todo eso.
Hay comidas que antes no te daban problema y ahora te dejan con sensación de bola, pesadez o malestar. Cuando el cuerpo cambia, también puede cambiar la forma en la que digieres, toleras o notas ciertos alimentos.
Entre los cambios del cuerpo, el malestar y la sensación de no reconocerte del todo, es fácil acabar controlando de más, frustrándote o sintiendo que hagas lo que hagas nunca das con la tecla.
Sin compromisos, sin presiones. Solo un espacio para empezar a desenredar lo que llevas dentro.