Si te falta energía, recuperas regular o notas que rindes por debajo de lo que entrenas, igual no te falta disciplina: te falta estrategia.
En Maraña te ayudamos a ordenar la alimentación para que tu cuerpo acompañe por fin el esfuerzo que ya estás haciendo.
Soy dietista-nutricionista y trabajo con personas que quieren mejorar su rendimiento, su recuperación y su composición corporal sin hacer locuras, sin copiar dietas de internet y sin vivir peleadas con la comida. En consulta veo mucho a gente que entrena con ganas pero llega tarde a la parte de nutrirse bien: desayunos improvisados, comidas desordenadas, poca planificación, hambre acumulada o sensación de ir siempre a medio gas.
Muchas veces el problema no es “que no te esfuerces”. El problema es que tu alimentación no está sosteniendo el ritmo de vida y entrenamiento que llevas. Y claro, luego llega el cansancio, la sensación de estancamiento o el “entreno bastante, pero no noto que el cuerpo responda”.
Mi forma de trabajar no va de darte una plantilla con arroz, pollo y fe. Va de entender qué necesitas tú según tu entrenamiento, tus horarios, tus objetivos y tu vida real. Y si además aparecen variables como ansiedad, impulsividad, desorganización o dificultad para sostener hábitos, en Maraña tenemos también herramientas para trabajar todo eso sin quedarnos vendidos.
50€/sesión
Duración:40-50 minutos
Reserva tu cita*Coste total de 150€
Reserva tu cita*Coste total de 270€
Reserva tu citaEntrenas con constancia, pero más de una vez notas que arrancas sin energía, que te cuesta seguir el ritmo o que vas tirando más de voluntad que de cuerpo. Comes “más o menos bien”, pero no de una forma que acompañe de verdad el esfuerzo que haces.
Hay días en los que terminas muy cansado, con mucha hambre de golpe o con la sensación de que el cuerpo tarda demasiado en recuperarse. Y no, no siempre es que entrenes mal: a veces le estás pidiendo mucho al cuerpo sin darle lo que necesita después.
Quieres rendir mejor, bajar grasa, ganar músculo o simplemente sentirte más fuerte, pero entre horarios, improvisación y consejos random de internet acabas haciendo un poco de todo sin saber muy bien qué te está ayudando de verdad.
Sabes que la alimentación importa, pero la semana va a mil, comes tarde, tiras de cualquier cosa o acabas resolviendo sobre la marcha. El problema no es que no lo sepas: es que sostenerlo en una vida normal no es tan fácil.
Sin compromisos, sin presiones. Solo un espacio para empezar a desenredar lo que llevas dentro.