Control de impulsos con la comida | No poder parar de comer | Maraña Psicología

Sabes que deberías parar…
pero no puedes.

Empiezas con un poco y, sin darte cuenta, has acabado la bolsa. En comidas familiares te prometes controlarte, pero terminas comiendo mucho más de lo que querías. Después llega la culpa, el malestar físico y la sensación de “otra vez lo mismo”.

En Maraña trabajamos el control de impulsos con la comida para que puedas reconocer ese momento en el que ya no decides tú y aprender a frenarlo sin vivir en lucha constante.

Foto de Carmen

Hola, soy Álvaro Moreno
y acompaño a personas que sienten que pierden el control con la comida.

Soy dietista-nutricionista y trabajo con personas que comen con normalidad la mayor parte del tiempo, pero que en situaciones concretas —comidas familiares, eventos sociales o delante de ciertos alimentos— sienten que no pueden parar. No es algo constante, pero cuando ocurre genera malestar físico, culpa y la sensación de no entender qué ha pasado.

En consulta aparece muchas veces la idea de “sabía que tenía que parar, pero algo se activó y seguí comiendo” o de sentirse fuera de control durante unos minutos. Detrás no suele haber un problema grave ni un trastorno, sino dificultades para frenar el impulso una vez que se pone en marcha.

Mi forma de trabajar no va de decirte que te controles más ni de eliminar alimentos. Trabajamos para identificar cuándo se activa el impulso, qué lo mantiene y cómo intervenir antes de que tome el mando. El objetivo no es comer perfecto, sino poder decidir cuándo parar sin vivir la comida como una batalla.

¿Y esto cuánto cuesta?
(Spoiler: menos que seguir igual)

Valoración inicial

0€/sesión

50€/sesión

Evaluación nutricional

35€*/sesión

Duración:60-75 minutos

*55€ en caso de incluir antropometría

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Supervisiones

35€/sesión

Duración:40-50 minutos

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Bono 5 supervisiones

30€*/sesión

*Coste total de 150€

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Bono 10 supervisiones

27€*/sesión

*Coste total de 270€

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¿Y cómo es empezar nutrición cuando sabes que deberías parar, pero no puedes?
Aquí no se trata de tener más fuerza de voluntad, sino de entender qué se activa en esos momentos en los que el impulso toma el mando… y cómo aprender a frenarlo sin entrar en lucha contigo.

El finde se descontrola
Entre semana bien, el fin de semana fatal.

Así entre semana comes equilibrado, pero llega el viernes y todo cambia. Planes, comidas fuera, alcohol o picoteo… y la sensación de haber estropeado todo el esfuerzo. Aquí trabajamos para que el finde deje de convertirse en un sabotaje.

  • Sensación de descontrol
  • Culpa después de comer
  • “Ya que he empezado, sigo”
  • Todo o nada
Comer sin hambre
No tienes hambre, pero comes.

Llegas a casa cansado, aburrido o con la cabeza a mil y la comida aparece casi sin darte cuenta. No es casualidad ni falta de fuerza de voluntad: suele ser una forma de regular el día cuando ya no puedes más.

  • Picoteo constante
  • Comer en piloto automático
  • Ansiedad o aburrimiento
  • Sensación de pérdida de control
Eventos sociales
Cuando comer fuera se convierte en un problema.

Comidas familiares, celebraciones o cenas con amigos que acaban en excesos, restricción previa o culpa después. Trabajamos cómo moverte en estos contextos sin irte a los extremos.

  • Miedo a “pasarte”
  • Restricción antes o después
  • Culpa tras comer
  • Relación tensa con la comida
Cuidarte sin vivir a dieta
Hacer las paces con la comida.

Quieres mejorar tu alimentación y sentirte mejor en tu cuerpo, pero estás cansado de dietas rígidas que solo funcionan cuando todo está bajo control. Aquí buscamos cambios que puedas sostener en la vida real.

  • Cansancio de empezar de cero
  • Relación difícil con el cuerpo
  • Rigidez con la comida
  • Frustración constante

FAQ's

No necesariamente. Muchas personas vienen porque quieren cuidarse mejor, sentirse más ligeras o dejar de vivir la comida como una lucha constante. Si el peso es un objetivo, se trabaja; si no, miramos otras variables como energía, digestión o relación con la comida.

No trabajamos con dietas rígidas ni prohibiciones permanentes. El objetivo no es que lo hagas perfecto, sino que puedas sostener los cambios en tu día a día, también cuando hay cansancio, planes sociales o imprevistos.

Es nutrición con contexto. No solo miramos qué comes, sino qué pasa alrededor para que ese cambio se mantenga. Si en algún momento vemos que necesitas un abordaje más profundo, lo hablamos contigo y lo adaptamos.

Depende del caso. El peso es una variable más, no el centro del proceso. En muchas personas trabajamos con otros indicadores como digestión, energía, hábitos o cómo te sientes en tu cuerpo.

Depende de cada persona y del momento en el que esté. Lo habitual es empezar con más frecuencia y, conforme el proceso se asienta, ir espaciando las sesiones.

No es algo puntual. La mayoría de personas vienen durante varios meses, porque el objetivo no es “arreglarlo rápido”, sino construir una forma de cuidarte que puedas mantener en el tiempo.

No es algo puntual. La mayoría de personas vienen durante varios meses, porque el objetivo no es “arreglarlo rápido”, sino construir una forma de cuidarte que puedas mantener en el tiempo.

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