Comes delante del móvil, del ordenador o de la tele.
Terminas y no sabes si estás lleno, si te has pasado o si podrías haber parado antes.
No es que no sepas comer.
Muchas veces el problema es que has dejado de percibir las señales de tu cuerpo.
En Maraña trabajamos el mindless eating y la percepción corporal para que puedas volver a notar cuándo necesitas comer, cuándo no y qué alimentos te sientan bien en cada momento, sin reglas rígidas ni dietas externas.
Soy dietista-nutricionista y trabajo con personas que comen de forma automática, sin notar si tenían hambre o si ya estaban saciadas. Personas que terminan de comer y no saben si se han pasado, si podrían haber parado antes o por qué a veces la comida les sienta mal sin un motivo claro.
En consulta aparece muchas veces la sensación de “como sin darme cuenta” o de no saber identificar qué alimentos sientan bien, cuáles pesan más o en qué momentos del día el cuerpo responde mejor o peor. Detrás no suele haber un problema grave, sino una desconexión progresiva de las señales internas de hambre, saciedad y malestar corporal.
Mi forma de trabajar no va de imponer normas externas ni de decirte cuánto o cuándo comer. Trabajamos para recuperar la percepción corporal, aprender a registrar señales de hambre y saciedad y entender cómo responde tu cuerpo a distintos alimentos y contextos. El objetivo es que vuelvas a comer con criterio propio y no en piloto automático.
50€/sesión
Duración:40-50 minutos
Reserva tu cita*Coste total de 150€
Reserva tu cita*Coste total de 270€
Reserva tu citaComes delante del móvil, del ordenador o de la tele y, cuando terminas, no sabes cuánto has comido ni si realmente tenías hambre. La comida pasa casi sin registrarse.
Empiezas a comer sin tener claro si tenías hambre y te cuesta identificar cuándo estás saciado. A veces paras demasiado tarde; otras, te quedas con hambre.
A veces la comida te sienta pesada, te hincha o te deja sin energía, pero no sabes identificar qué alimentos o qué momentos influyen en ello.
Comes siguiendo horarios, normas o costumbre, pero no desde lo que tu cuerpo necesita. Poco a poco pierdes confianza en tus propias señales internas.
Sin compromisos, sin presiones. Solo un espacio para empezar a desenredar lo que llevas dentro.