Psicólogo laboral para personas quemadas por el trabajo | Maraña Psicología

Cuando el trabajo empieza a pesarte más de lo que debería.

No es solo cansancio. Es despertarte pensando en el trabajo, ir con el cuerpo en tensión, aguantar durante el día y llegar a casa sin energía ni ganas de nada. Es sentir que, hagas lo que hagas, nunca es suficiente… o que siempre hay algo que puede torcerse.

En Maraña trabajamos la psicología sanitaria laboral para personas a las que el trabajo se les ha ido metiendo demasiado dentro.

Foto de Carmen

Hola, soy Victor Viciana
y acompaño a personas a las que el trabajo se les ha ido metiendo demasiado dentro.

Soy psicólogo general sanitario y trabajo con personas que llegan a consulta cansadas, tensas o bloqueadas por su situación laboral. Personas que no están “mal porque sí”, sino porque llevan tiempo funcionando en contextos exigentes, inestables o poco sostenibles a nivel psicológico.

En consulta aparecen con frecuencia mandos intermedios, autónomos, profesionales expuestos a mucha presión o personas con conflictos constantes en su entorno laboral. Gente que cumple, se esfuerza y aguanta… hasta que el cuerpo o la cabeza empiezan a pasar factura.

Mi forma de trabajar parte de una idea sencilla: muchas veces el problema no es la persona, sino la relación que se ha construido con el trabajo y el contexto en el que se mueve. No trabajo para que rindas más ni para que te adaptes a cualquier cosa, sino para entender qué te está afectando, por qué se mantiene y cómo empezar a recuperar equilibrio sin vivir permanentemente en tensión.

¿Y esto cuánto cuesta?
(Spoiler: menos que seguir igual)

Sesión individual

50€/sesión

Pack 5 sesiones

45€*/sesión

50€/sesión

*Coste total de 225€

¿Y cómo es venir al psicólogo cuando el problema no es solo el trabajo?
Aquí no hablamos de “estar cansado” ni de “una mala racha”. Hablamos de lo que se va desgastando por dentro cuando el trabajo ocupa demasiado espacio, cuando la exigencia es constante o cuando sientes que hagas lo que hagas nunca es suficiente.

Nunca es suficiente
Siempre parece que podrías haber hecho un poco más.

Cumples, respondes y te esfuerzas, pero la sensación de fondo es que nunca llegas del todo. El listón se mueve constantemente y no hay un punto claro de “ya está”.

  • Insatisfacción constante
  • Autoexigencia elevada
  • Dificultad para estar tranquilo
  • Sensación de ir siempre justo
No consigues desconectar
El trabajo sigue en tu cabeza aunque el día haya terminado.

Repasas conversaciones, decisiones o posibles errores. Incluso en casa o descansando, la mente sigue funcionando como si estuvieras trabajando.

  • Pensamientos recurrentes
  • Dificultad para dormir
  • Descanso poco reparador
  • Agotamiento mental
Culpa al parar
Descansar no te relaja del todo.

Cuando paras aparece una sensación incómoda: deberías estar haciendo más, aprovechando mejor el tiempo o adelantando cosas.

  • Culpa al descansar
  • Dificultad para disfrutar
  • Autoexigencia constante
  • Descanso poco efectivo
Poco control
Te esfuerzas, pero muchas cosas no dependen de ti.

Cambios de criterio, decisiones externas, exigencias poco claras o reglas que se mueven. Eso acaba generando una sensación continua de inseguridad.

  • Frustración
  • Impotencia
  • Inseguridad constante
  • Desgaste emocional
El cuerpo empieza a avisar
Cuando no paras tú, el cuerpo pone el freno.

Ansiedad, contracturas, cansancio extremo o problemas de sueño. No aparecen de la nada: suelen ser la forma que tiene el cuerpo de decir que algo no está funcionando.

  • Somatización
  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Sensación de límite

FAQ's

No siempre es “solo estrés”. A veces lo que aparece es ansiedad, bloqueo, cansancio emocional o síntomas físicos que llevan tiempo acumulándose. En consulta vemos qué está pasando realmente y por qué se ha mantenido, sin etiquetas rápidas ni diagnósticos innecesarios.

No. Muchas personas vienen antes de “romperse del todo”. Cuando el trabajo empieza a ocupar demasiado espacio mental, a afectar al descanso o a generar malestar constante, ya hay motivos suficientes para pedir ayuda.

No. El objetivo no es que aguantes más ni que seas más productivo. El trabajo terapéutico va de entender qué te está afectando, qué papel juega el contexto y cómo recuperar equilibrio sin vivir permanentemente en tensión.

No damos órdenes ni decisiones cerradas. En terapia se trabaja para que puedas pensar con más claridad, entender tus límites y tomar decisiones con menos culpa y más criterio, sea quedarte, cambiar o ajustar tu situación.

Es una situación muy habitual. El proceso no parte de “tienes que irte”, sino de ayudarte a manejar el malestar, recuperar margen psicológico y pensar opciones realistas dentro de tu contexto actual.

Sí. De hecho, en psicología laboral suele funcionar especialmente bien. Muchas personas prefieren hablar desde un espacio conocido, sin perder tiempo en desplazamientos y encajando las sesiones en su jornada. El trabajo terapéutico no depende del lugar, sino del espacio que se crea en sesión y de poder pensar con calma lo que te está pasando.

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