No es solo cansancio. Es despertarte pensando en el trabajo, ir con el cuerpo en tensión, aguantar durante el día y llegar a casa sin energía ni ganas de nada. Es sentir que, hagas lo que hagas, nunca es suficiente… o que siempre hay algo que puede torcerse.
En Maraña trabajamos la psicología sanitaria laboral para personas a las que el trabajo se les ha ido metiendo demasiado dentro.
Soy psicólogo general sanitario y trabajo con personas que llegan a consulta cansadas, tensas o bloqueadas por su situación laboral. Personas que no están “mal porque sí”, sino porque llevan tiempo funcionando en contextos exigentes, inestables o poco sostenibles a nivel psicológico.
En consulta aparecen con frecuencia mandos intermedios, autónomos, profesionales expuestos a mucha presión o personas con conflictos constantes en su entorno laboral. Gente que cumple, se esfuerza y aguanta… hasta que el cuerpo o la cabeza empiezan a pasar factura.
Mi forma de trabajar parte de una idea sencilla: muchas veces el problema no es la persona, sino la relación que se ha construido con el trabajo y el contexto en el que se mueve. No trabajo para que rindas más ni para que te adaptes a cualquier cosa, sino para entender qué te está afectando, por qué se mantiene y cómo empezar a recuperar equilibrio sin vivir permanentemente en tensión.
Cumples, respondes y te esfuerzas, pero la sensación de fondo es que nunca llegas del todo. El listón se mueve constantemente y no hay un punto claro de “ya está”.
Repasas conversaciones, decisiones o posibles errores. Incluso en casa o descansando, la mente sigue funcionando como si estuvieras trabajando.
Cuando paras aparece una sensación incómoda: deberías estar haciendo más, aprovechando mejor el tiempo o adelantando cosas.
Cambios de criterio, decisiones externas, exigencias poco claras o reglas que se mueven. Eso acaba generando una sensación continua de inseguridad.
Ansiedad, contracturas, cansancio extremo o problemas de sueño. No aparecen de la nada: suelen ser la forma que tiene el cuerpo de decir que algo no está funcionando.
Sin compromisos, sin presiones. Solo un espacio para empezar a desenredar lo que llevas dentro.