Nutrición Emocional:
Aquí empieza la reconciliación
Ansiedad que te lleva a la nevera, atracones que llegan sin avisar, digestiones que no dan tregua o esa guerra silenciosa con el espejo. Comer no es solo “comer”. A veces es calmar, llenar, tapar, ordenar… Y aquí venimos a entender qué hay detrás, sin dietas imposibles ni culpa.
FAQ's
- Hambre emocional y atracones
- Digestiones difíciles, hinchazón, reflujo o malestar después de comer
- Relación complicada con el peso o el cuerpo
- Dietas infinitas que nunca funcionan
- Baja energía, niebla mental, cansancio constante
- Patologías intestinales que están ligadas al estres y la ansiedad
- Mejorar analíticas, hormonas, inflamación…
- Menos culpa al comer
- Menos urgencia o ansiedad
- Digestiones más ligeras
- Más energía durante el día
Alimentación emocional
Cuando comes para calmar, no para nutrir
Nervios, aburrimiento, tristeza o estrés que acaban siempre en la nevera.
- Picoteos sin hambre real
- Comer rápido y sin control
- Culpa intensa después de comer
- La comida como refugio emocional
Atracones y descontrol
Del “solo un poco” al “ya da igual”
Episodios de comer mucho en poco tiempo, a veces a escondidas y con vergüenza.
- Pérdida de control al empezar a comer
- Comer hasta sentir malestar físico
- Compensaciones después del atracón
- Miedo a que otros vean cuánto comes
Digestiones difíciles
Cuando tu cuerpo protesta después de cada comida
Hinchazón, gases, reflujo o malestar que aparece sin motivo aparente.
- Pesadez tras comer incluso “poco”
- Molestias recurrentes
- Dudas sobre qué alimentos te sientan mal
- Miedo a comer ciertas comidas
Relación con el cuerpo
Cuando el espejo pesa más que la báscula
Comparación constante, autocrítica dura y sensación de no encajar en tu propio cuerpo.
- Evitar fotos o espejos
- Ánimo que depende del peso
- Dificultad para aceptar cambios corporales
- Autoexigencia estética constante
Energía y salud
Cuando tu cuerpo pide ayuda, pero no sabes por dónde empezar
Cansancio constante, inflamación o analíticas alteradas sin explicación clara.
- Bajones de energía en el día
- Niebla mental o falta de claridad
- Colesterol, glucosa o hormonas alteradas
- Necesidad de hábitos que sí puedas sostener
Alimentación emocional – cuando la comida hace de anestesia
No comes solo por hambre física: comes para calmar nervios, llenar vacíos, bajar revoluciones o premiarte por sobrevivir al día. Aquí no vamos a quitarte la comida “de golpe”, sino a entender qué está sosteniendo y ayudarte a sumar otras formas de cuidarte.
¿Sientes que...?
- Abres la nevera cada vez que estás nervioso/a, triste o aburrido/a.
- Te descubres comiendo rápido “antes de pensarlo demasiado”.
- Piensas en comida mucho más de lo que te gustaría.
- La culpa aparece casi siempre después de comer.